editar Inicios de la magistratura de censor
Las funciones del censor estaban inicialmente confiadas al cónsul, que podÃa delegarlas. Se ejercÃan cada cinco años y al terminar se realizaba un ritual de purificación con varios sacrificios llamado Lustro. Después, se crearon los dos censores, elegidos cada cinco años de entre los senadores que habÃan desempeñado el consulado, constituyendo esta magistratura la culminación de su carrera o cursus honorum. Sus competencias consistÃan en revisar la lista de ciudadanos, la del Senado, y decidir qué obras públicas iban a ser costeadas por la República en los siguientes cinco años. Sus tareas se realizaban durante 18 meses, y terminaban con la realización de la ceremonia lustral ya reseñada, cesando inmediatamente después en el cargo.
editar El censor en el siglo II a. C.
Desde el 190 a. C. se estableció que el censor debÃa haber pasado antes por las magistraturas inferiores, y que entre cada magistratura debÃa existir un plazo prefijado de inacción, lo que hizo difÃcil el acceso al cargo para nadie que no procediera de la aristocracia, al tener las magistraturas una tradición familiar hereditaria.
Los censores distribuÃan los cargos en función de la riqueza. Asà los censores se convirtieron en instrumento del Senado y de la aristocracia. Con el poder en el Senado, en la censura y en el orden ecuestre, la aristocracia controlaba todos los resortes del poder.
A fines del siglo III a. C. era la magistratura más importante. Hasta el 403 a. C. de Roma la magistratura censorial correspondió exclusivamente a los patricios, pudiendo después ejercerla los plebeyos o patricios indistintamente.
Con el advenimiento del Imperio Romano, Augusto abolió esta magistratura, al atribuirse a sà mismo, como emperador, todas las funciones que ésta tenÃa. Ocasionalmente, algunos emperadores, como Vespasiano o Domiciano, utilizaron temporalmente este tÃtulo a modo de refuerzo propagandÃstico de sus actuaciones.
Véase también: Magistraturas romanas
