| LatÃn Lingua latina, LatinÅ |
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|---|---|
| Hablado en | Imperio Romano y Europa Occidental de la Antigüedad y Edad Media |
| Región | Originalmente en la PenÃnsula Itálica, luego en la zona de influencia del Imperio Romano y toda Europa Occidental. |
| Hablantes
• Nativos: |
Estado de la Ciudad del Vaticano, Iglesia Católica.
• ninguno |
| Puesto | No está entre los 100 primeros. (Ethnologue 1996) |
| Familia | Indoeuropeo Itálico |
| Alfabeto | Alfabeto latino |
| Estatus oficial | |
| Oficial en | Organizado usando criterios geográficos |
| Regulado por | Opus Fundatum Latinitas |
| Códigos | |
| ISO 639-1 | la |
| ISO 639-2 | lat |
| ISO 639-3 | lat |
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El latÃn es una lengua indoeuropea de la rama itálica que fue hablada en la antigua República Romana y el Imperio Romano desde el siglo IX a. C. Su nombre deriva de la existencia de una zona geográfica de la penÃnsula itálica denominada "Vetus Latium" o 'antiguo llano' (hoy llamado Lacio).
Ganó gran importancia con la expansión del estado romano, siendo lengua oficial del imperio en gran parte de Europa y Ãfrica septentrional, junto con el griego. Como las demás lenguas indoeuropeas en general, el latÃn era una lengua flexiva de tipo fusional con un mayor grado de sÃntesis nominal que las actuales lenguas romances, en la cual dominaba la flexión mediante sufijos, combinada en determinadas veces con el uso de las preposiciones; mientras que en las lenguas modernas derivadas dominan las construcciones analÃticas con preposiciones, habiéndose reducido la flexión nominal a marcar sólo el género y el plural, conservando los casos de declinación sólo en los pronombres personales (teniendo estos un orden fijo en los sintagmas verbales).1
Aunque el latÃn en su forma clásica actualmente no es la lengua nativa de ningún grupo y, por tanto, es una lengua muerta, éste dio origen a un gran número de lenguas europeas, denominadas lenguas romances, como el español, el francés, el italiano, portugués, el catalán, el gallego, el rumano, y otras de menor difusión (el asturleonés, el aragonés, el occitano, etc.), y también ha influido en las palabras de las lenguas modernas, como consecuencia de que durante muchos siglos, después de la caÃda del Imperio Romano, continuó usándose en toda Europa como lingua franca para las ciencias y la polÃtica, sin ser seriamente amenazada en esa función por otras lenguas en auge (como el español en el siglo XVII o el francés en el siglo XVIII) hasta prácticamente el siglo XIX.
Actualmente es idioma cooficial en la Ciudad del Vaticano junto al italiano. En la Iglesia, se usaba como lengua litúrgica hasta el Concilio Vaticano II en la década de los años 1960.2 También se usa para los nombres binarios de la clasificación cientÃfica.
El estudio del latÃn, junto con el del griego clásico, es parte de los llamados estudios clásicos, y aproximadamente hasta la década de los '60 fue estudio casi imprescindible en las humanidades. El alfabeto latino, derivado del alfabeto griego, todavÃa es el alfabeto más usado del mundo con diversas variantes de una lengua a otra.
editar Periodos en la historia de la lengua latina

La historia del latÃn comienza en el siglo VIII a. C. y llega, por lo menos, hasta la Edad Media; se pueden distinguir estos periodos:
- Arcaico: desde que nace hasta que la sociedad romana entra en la órbita cultural de Grecia (helenización): VIII - II a. C. Autores destacados de este perÃodo son Apio Claudio el Ciego, Livio Andrónico, Nevio, Ennio, Plauto, Terencio.
- Clásico: en una época de profunda crisis económica, polÃtica y cultural, la élite cultural crea, a partir de las variedades del latÃn coloquial, un latÃn estándar (para la administración y escuelas) y un latÃn literario. Es la Edad de Oro de las letras latinas, cuyos autores más destacados son Cicerón, Julio César, Tito Livio, Virgilio, Horacio, Catulo, Ovidio. Esto ocurrió aproximadamente en los siglos I a. C. y I d. C.
- Posclásico: la lengua hablada se va alejando progresivamente de la lengua estándar, que la escuela trata de conservar, y de la lengua literaria. Esta distancia creciente hará que de las diversas maneras de hablar latÃn nazcan las lenguas románicas. Y la lengua escrita, que inevitablemente también se aleja, aunque menos, de la del periodo anterior, se transforma en el latÃn escolástico o curial.
- TardÃo: los padres de la Iglesia empiezan a preocuparse por escribir un latÃn más puro y literario, abandonando el latÃn vulgar de los primeros cristianos. A este perÃodo pertenecen Tertuliano, Jerónimo de Estridón (San Jerónimo) y San AgustÃn.
- Medieval: el latÃn como se conocÃa ya no es hablado, por ende, el latÃn literario se refugia en la Iglesia, en la Corte y en la escuela, convirtiéndose en el vehÃculo de comunicación universal de los intelectuales medievales. Mientras, el latÃn vulgar continuaba su evolución a ritmo acelerado. Ya que las lenguas romances fueron apareciendo poco a poco, unas antes que otras, y porque el latÃn seguÃa siendo utilizado como lingua franca y culta, no se puede dar una fecha en la que se dejó de utilizar como lengua materna.
- Renacentista: en el Renacimiento la mirada de los humanistas se vuelve hacia la Antigüedad clásica, y el uso del latÃn cobró nueva fuerza. Petrarca, Erasmo de Rotterdam, Luis Vives, Antonio de Nebrija y muchos otros escriben sus obras en latÃn, además de en su propia lengua.
- CientÃfico: la lengua latina sobrevive en escritores cientÃficos hasta bien entrado el siglo XVIII. René Descartes, Isaac Newton, Baruch Spinoza, Gottfried Leibniz escribieron algunas de sus obras en latÃn.
editar OrÃgenes y expansión
El latÃn aparece hacia el año 1000 a. C. en el centro de Italia, al sur del rÃo TÃber, con los Apeninos y el mar Tirreno al oeste, en una región llamada Latium (Lacio), de donde proviene el nombre de la lengua y el de sus primeros habitantes, los latinos.
En los primeros siglos de Roma, desde la fundación al siglo IV a. C., el latÃn era una lengua tosca, que apenas podÃa tener manifestaciones literarias o cientÃficas, que tenÃa una extensión territorial limitada: Roma y algunas partes de Italia, y una población escasa. Era una lengua de campesinos.
Asà lo demuestran las etimologÃas de muchos términos del culto religioso, del derecho o de la vida militar. Destacamos los términos stippulare ("estipular"), derivado de stippa ("paja") o emolumentum ("emolumento"), derivado de emolere ("moler el grano") en el lenguaje del derecho.
En este sentido, los latinos, desde época clásica al menos, hablaban de un sermo rusticus ("habla del campo"), opuesta al sermo urbanus, tomando conciencia de esta variedad dialectal del latÃn. "En el campo latino se dice ‘edus’ (cabrito) lo que en la ciudad ‘haedus’ con una a añadida como en muchas palabras."3
Después del periodo de Dominación Etrusca y la invasión de los Galos (390 a. C.), la ciudad fue extendiendo su imperio por el resto de Italia. A finales del siglo IV a. C., Roma se habÃa impuesto a sus vecinos itálicos. Los etruscos dejaron su impronta en la lengua y la cultura de Roma, pero los griegos, presentes en la Magna Grecia, influyeron más en el latÃn, dotándole de un rico léxico.
El latÃn de la ciudad de Roma se impuso a otras variedades de otros lugares del Lacio, de las que apenas quedaron algunos retazos en el latÃn literario. Esto hizo del latÃn una lengua con muy pocas diferencias dialectales, al contrario de lo que pasó en griego. Podemos calificar, pues, al latÃn de lengua unitaria.
Después, la conquista de nuevas provincias para el territorio, primero las Galias con César, hasta la de la Dacia (Rumania) por parte de Trajano, supuso la expansión del latÃn por un inmenso territorio y la incorporación de una ingente cantidad de nuevos hablantes.
Paralelamente a la expansión territorial de Roma, el latÃn se desarrolló como lengua literaria y como lingua franca, a la vez que el griego, que habÃa tenido estos papeles antes. Desde el siglo II a. C., con Plauto y Terencio, hasta el año 200 d. C. con Apuleyo tenemos una forma de latÃn que no tiene ninguna variación sustancial.4 o una gran expansión territorial..
editar Estratos del latÃn
El latÃn era una lengua itálica, eso significa que la mayorÃa de elementos gramaticales y la mayor parte de su léxico, provienen por evolución natural de las lenguas de dialectos y hablas indoeuropeas.
El idioma original de los grupos latinos al instalarse en la penÃnsula itálica se vio influida por el contacto con hablantes de otros grupos tanto indoeuropeos (oscos, umbros, griegos, celtas) como no indoeuropeos (etruscos, cretenses, picenos, ilirios, ligures…)
Suelen distinguirse tres tipos de influencia sociolingüÃstica, la influencia de:
- sustrato, debido a hablantes que fueron asimilados a la lengua latina
- superestrato, a causa de pueblos que temporalmente sometieron a los latinos
- adstrato provocada por el contacto con otros pueblos.
Esta distinción, sin embargo, puede no resultar del todo operativa; por ejemplo, el etrusco pudo haber sido a la vez substrato, adstrato y superestrato en diferentes épocas.
editar Influencia sustrato
Una influencia de sustrato provoca cambios lingüÃsticos causados por hablantes nativos que hayan sido asimilados y cuyas lenguas habrÃan ocupado la región antes de que se difundiera el latÃn entre ellas. A veces se habla, para indicar estas lenguas, de sustrato mediterráneo, que proporcionó al latÃn el nombre de algunas plantas y animales que conocieron al llegar; son lenguas muy poco conocidas, pues quedan sólo unos pocos restos escritos, algunos de los cuales aún no son descifrados. Un sustrato del latÃn arcaico en la ciudad de Roma y alrededores fue claramente la lengua etrusca.
En cuanto a la influencia osco-umbra al latÃn, es interesante observar la influencia que provocaron, ya que en ellas están configuradas ya algunas caracterÃsticas fonéticas y fonológicas que más tarde aparecerán en las lenguas romances (ciertas palatalizaciones y monoptongaciones) pues muchos hablantes de lenguas itálicas al romanizarse conservaron ciertos rasgos fonéticos propios; incluso marginalmente dentro de las lenguas románicas.
Fenómenos de este tipo son la influencia céltica a la que se atribuye la lenición de las consonantes intervocálicas o la [y] francesa, el vasco (o alguna lengua parecida), al que se atribuye la aspiración de la /f/ española en /h/, o el influjo eslavo, culpable de la centralización de la vocales rumanas.
Sustrato etrusco: La influencia del etrusco en la fonologÃa latina se refleja en el hecho de desarrollar algunas aspiradas (pulcher, 'hermoso') y la tendencia a cerrar -o en -u. Las inscripciones etruscas muestran una tendencia a realizar como aspiradas oclusivas sordas previamente inaspiradas, y poseÃa un sistema fonológico de sólo cuatro timbres vocálicos /a, e, i, u/, teniendo este último una cualidad entre [o] y [u] que habrÃa influido en la tendencia del latÃn a cerrar algunas /*o/ en [u].
Además los numerales latinos duodeviginti ('18') y undeviginti ('19') son claramente calcos lingüÃsticos formados a partir de las formas etruscas esl-em zathrum ('18') thu-nem zathrum, '19' (donde zathrum es la forma etrusca para '20', esl- '2' y 'thun-' '1'). También es un hecho de sustrato del etrusco en latÃn el sufijo -na en palabras como persona, etc.
editar Influencia adstrato
Es la debida al contacto con pueblos que convivieron con los latinos sin tenerlos dominados ni depender de ellos. Este tipo de influencia se nota más en el estilo y léxico adquirido que en los cambios fónicos de la lengua. Los adstratos osco, umbro y griego son responsables del alfabeto y sobre lo relacionado con la mitologÃa, pues los romanos tomaron prestados los dioses helenos, aunque con nombres latinos.
Adstrato griego: la entrada masiva de préstamos y calcos áticos y jónicos puso en guardia a los latinos desde tiempos muy tempranos, encabezados por Catón el Viejo en el siglo III a. C. Pero en la Edad de Oro de la literatura latina los romanos se rindieron ante la evidente superioridad del idioma griego. Bien pueden resumir este sentimiento los famosos versos de Horacio: Graecia capta ferum victorem cepit et artis / intulit agresti Latio. ("La Grecia conquistada conquistó a su fiero vencedor e introdujo las artes en el rústico Lacio").5
Esta entrada masiva de helenismos no se limitó a la literatura, las ciencias o las artes. Afectó a todos los ámbitos de la lengua, léxico, gramatical y estilÃstico, de modo que podemos encontrar el origen griego en muchas palabras comunes de las lenguas románicas.
Después de la Edad Clásica, el cristianismo fue uno de los factores más potentes para introducir en la lengua latina hablada una serie de elementos griegos nuevos. Ej: παÏαβολη > parabola. Encontramos esta palabra dentro de la terminologÃa retórica, pero sale de ella cuando se usa por los cristianos y adquiere el sentido de parábola, es decir, predicación de la vida de Jesús. Poco a poco va adquiriendo el sentido más general de “palabraâ€, que sustituye en toda la RomanÃa al elemento que significaba “palabra†(verbum). El verbo que deriva de parabole (parabolare, parolare) substituye en gran parte de la RomanÃa al verbo que significaba “hablar†(loquor).
editar Influencia superestrato
Debida a pueblos que temporalmente sometieron a los latinos y que dejaron una marca en el habla; aquà hablamos del superestrato etrusco (el responsable del léxico del teatro y de la adivinación), galo o celta.
Superestrato germánico: desde antiguo los romanos tenÃan contactos con GermanÃa, y en estas relaciones predominó la influencia del latÃn. El centro principal de contactos se situaba en el valle del Rin, un territorio donde sobrevivÃan poblaciones célticas, cuya lengua empleada era el latÃn. De hecho, hay rastros de la administración romana en la toponimia, como por ejemplo Köln (Colonia).
Los elementos germánicos son el superestrato del latÃn en la RomanÃa occidental. Después de las invasiones, muchos elementos germánicos pasaron al latÃn. El flujo no se interrumpió en la formación de las lenguas románicas. Pueblos germánicos: godos, alemánicos, borgoñeses, francos, lombardos. Las influencias de estos pueblos en las lenguas románicas se dan mayoritariamente en el campo de la toponimia y la antroponimia. Aparte de estos, el número de préstamos es bastante reducido.
A pesar de todas las influencias que se reflejan fundamentalmente en el léxico y la fonética, la mayorÃa de elementos gramaticales y léxicos del latÃn son rastreables hasta el protoindoeuropeo.
editar Literatura latina
El cuerpo de libros escritos en latÃn, retiene un legado duradero de cultura de la Antigua Roma. Los romanos produjeron una extensa cantidad de libros de poesÃa, comedia, tragedia, sátira, historia y retórica, trazando arduamente al modo de otras culturas, particularmente al estilo de la más madura literatura griega. Un tiempo después de que el Imperio Romano de occidente cayese, la lengua latina continuaba jugando un papel muy importante en la cultura europea occidental.
La literatura latina normalmente se divide en distintos perÃodos. En lo que respecta a la primera, la literatura primitiva, sólo restan unas pocas obras sobrevivientes, los libros de Plauto y Terencio; se han conservado dentro de los más populares autores de todos los perÃodos. Muchas otras, incluyendo la mayorÃa de los autores prominentes del latin clásico, han desaparecido, aunque bien algunas han sido redescubiertas siglos después.
El periodo del latÃn clásico, cuando la literatura latina es ampliamente considerada en su cumbre, se divide en la Edad Dorada, que cubre aproximadamente el periodo del inicio de siglo I a. C. hasta la mitad del siglo I d.C.; y la Edad de Plata, que se extiende hasta el siglo II d.C. La literatura escrita después de la mitad del siglo II d. C. es comúnmente denigrada e ignorada.
En el Renacimiento muchos autores clásicos fueron redescubiertos y su estilo fue conscientemente imitado. Pero sobre todo, imitando a Cicerón, y su estilo preciado como el perfecto culmen del latÃn. El latÃn medieval fue frecuentemente despreciado como latÃn macarrónico; en cualquier caso, muchas grandes obras de la literatura latina fueron producidas entre la antigüedad y la Edad Media, aunque no sea de los antiguos romanos.
La literatura latina romana abraza dos partes: la literatura indÃgena y la imitada.
- La literatura latina romana indÃgena ha dejado muy pocos vestigios y sólo nos ofrece fragmentos verdaderamente arcaicos e intentos de arcaÃsmo deliberado que proceden fundamentalmente de tiempos de la República, de los emperadores y principalmente de los Antoninos.
- La literatura latina romana imitada ha producido composiciones en que la inspiración individual se junta a la imitación más feliz, obras numerosas y elegidas que nos han llegado enteras. A veces, se han confundido las obras de origen italiano, producciones más toscas del genio agrÃcola o religioso de los primitivos romanos (que ofrecen un carácter más original), con las copias latinas de las obras maestras de Grecia, que ofrecen un encanto, una elegancia y una suavidad correspondientes a una civilización culta y refinada. En este último aspecto señalamos la tendencia de dos escuelas retóricas de origen griego que tuvieron gran influencia en Roma: el asianismo y el aticismo. Desde los tiempos de Cicerón estas dos tendencias estilÃsticas del griego entraron de lleno en latÃn y perduraron durante varios siglos en la literatura latina.
editar Literatura temprana
editar Literatura de la Edad de Oro
- PoesÃa: Lucrecio, Catulo, Virgilio, Horacio, Ovidio, Tibulo, Propercio
- Prosa: Cicerón, Julio César
- Historia: Salustio, Livio, Nepote
editar Literatura de la Edad de Plata
- PoesÃa: Estacio, Marcial, Manilio
- Prosa: Petronio, Quintiliano, Apuleyo, Asconio
- Teatro: Seneca
- Sátira: Persio, Juvenal
- Historia:Tácito, Suetonio
editar El latÃn tras la época clásica
editar Edad Media
Al caer el Imperio Romano, el latÃn aún fue usado a través de los siglos como la única lengua escrita en el mundo del estado romano. En el canciller del rey, en la liturgia de la Iglesia Católica, en los libros la única lengua usada era el latÃn. Pero siempre un latÃn muy cuidado, aunque a la vez influenciado por las lenguas habladas. Ya en el siglo VII, el latÃn vulgar habÃa comenzado a diferenciarse dando origen al protorromance y después a las primeras fases de las actuales lenguas romances.
Con el Renacimiento Carolingio en el siglo IX, cuando Carlomagno se reunió en torno a los mayores pensadores de la época, como el lombardo Paolo Diacono o el inglés Alcuino de York, quien diera la idea de reorganizar la cultura y la enseñanza en su Imperio. Esta operación de recuperación, restituyendo ahora hacia un latÃn más correcto, separó definitivamente al latÃn de la lengua hablada.
Luego, con el surgimiento de las primeras y pocas universidades, las enseñanzas dadas por personas que provenÃan de toda Europa eran rigurosamente en latÃn. Pero un cierto latÃn, el que no podÃa decirse la lengua de Cicerón u Horacio. Los doctos de las universidades elaboraron un latÃn particular, escolástico, adaptado a exprimir los conceptos abstractos y ricos en elaborados matices de la filosofÃa de la época. El latÃn ya no era más la lengua de comunicación que era en el mundo romano; todavÃa era una lengua viva y vital, todo menos que estática.
editar Renacimiento
En el siglo XIV, en Italia, surgió un movimiento cultural que favoreció un renovado interés por el latÃn antiguo: el Humanismo. Comenzado ya por Petrarca, sus mayores exponentes fueron Poggio Bracciolini, Lorenzo Valla, Marsilio Ficino y Coluccio Salutati. Aquà la lengua clásica empezó a ser objeto de estudios profundos que marcaron el nacimiento, de hecho, de la filologÃa clásica.
editar Edad Moderna
En la Edad Moderna, el latÃn aún era usado como lengua de la cultura y de la ciencia. En latÃn escribieron también los primeros cientÃficos modernos, como Nicolás Copérnico e Isaac Newton, al menos hasta el siglo XVIII, ya que en el siglo XIX fue sustituido por varias lenguas nacionales como el francés o el inglés.
editar Gramática
Al conjunto de formas que puede tomar una misma palabra según su caso se le denomina paradigma de flexión. Los paradigmas de flexión de sustantivos y adjetivos se denominan en gramática latina declinaciones, mientras que los paradigmas de flexión de los verbos se llaman conjugaciones. En latÃn el paradigma de flexión varÃa de acuerdo con el tema al que está adscrita la palabra. Los nombres y adjetivos se agrupan en cinco declinaciones, mientras que los verbos se agrupan dentro de cuatro tipos básicos de conjugaciones.
editar Sustantivos
En latÃn, el sustantivo toma diversas formas de acuerdo con su papel sintáctico en la frase, conocido como caso gramatical. Existen en latÃn clásico seis formas que puede tomar cada sustantivo o adjetivo o "casos":
- nominativo: es usado cuando el sustantivo es el sujeto de la sentencia o frase.
- vocativo: indica la segunda persona gramatical
- acusativo: se usa cuando el sustantivo es el objeto directo de la frase, con ciertas preposiciones, o bien como sujeto de un infinitivo.
- genitivo: indica el complemento y caracterÃsticas del nombre.
- dativo: se usa para señalar el objeto indirecto, con ciertos verbos y a veces como agente y posesor.
- ablativo: caso gramatical que denota separación o movimiento desde un lugar. El latino además, incluÃa en él la causa, el agente, usos como instrumental, locativo y adverbial.
Además, hay restos de un caso adicional indoeuropeo: el locativo (indicando localización), v.g. ruri, en el campo. El adjetivo también tiene formas flexivas, dado que concuerda necesariamente con un sustantivo en caso, género y número.
editar Verbos
| Tema infectum | Tema perfectum | |||
|---|---|---|---|---|
| Presente | presente | mittit | pretérito perfecto | misit |
| Pasado | imperfecto | mittebat | pretérito pluscuamperfecto | miserat |
| Futuro | futuro imperfecto | mittet | futuro perfecto | miserit |
A grandes rasgos hay dos temas dentro de la conjugación del verbo latino, infectum y perfectum: en el infectum están los tiempos que no indican un fin, una terminación, como el presente, el imperfecto y el futuro; son tiempos que no señalan el acto acabado, sino que, sea que está ocurriendo en el presente, ocurrÃa con repetición en el pasado (sin indicar cuando acabó), o bien un acto futuro. En este tema del verbo la raÃz no cambia, al contrario que con el perfectum, que tiene su propia terminación irregular (capere: pf. cepi - scribere: pf. scripsi - ferre pf. tuli - esse pf. fui - dicere pf. dixi) El perfecto (del latin perfectum, de perficere: terminar, completar) en cambio indica tiempos ya ocurridos, terminados, que son el pretérito, el pluscuamperfecto y el futuro perfecto.
Ambos cuentan con los siguientes modos gramaticales (a excepción del imperativo, que no existe en perfectum): el indicativo, que expresa la realidad, certeza, la verdad objetiva; el subjuntivo expresa irrealidad, subordinación, duda, hechos no constatados, a veces usado como optativo; el imperativo, que denota mandato, ruego, exhortación, y el infinitivo, una forma impersonal del verbo, usada como subordinado ante otro, o dando una idea en abstracto. Con seis personas en cada tiempo (primera, segunda y tercera, cada una en singular y plural), y dos voces: activa cuando el sujeto es el agente, y la pasiva: que es cuando el verbo posee un sujeto que padece una acción (más él no la ejecuta) y restos de una voz media, un verbo no deponente normalmente posee unas 130 desinencias.
| Tema en | 1° persona | 3° persona | futuro | infinitivo | |
|---|---|---|---|---|---|
| 1° | Ä | amo | amat | amabit | amare |
| 2° | ē | habeo | habet | habebit | habere |
| 3° | consonante | dico | dicit | dicet | dicere |
| 4° | ī | audio | audit | audiet | audire |
| 5° | i breve | facio | facit | faciet | facere |
Los verbos en latÃn usualmente se identifican por cinco diferentes temas de conjugaciones (los grupos de verbos con formas flexivas similares): el tema en a larga, el tema en e larga, tema en consonante, tema en i larga y, por último, el tema en i breve. Básicamente sólo hay un modo de la conjugación latina de los verbos, pero vienen influidos por cierta vocal que provoca algunos cambios en sus desinencias. Por ejemplo, en su terminación de futuro: mientras lo común era indicarlo mediante un tiempo proveniente del subjuntivo, en los verbos influidos por E o A larga, el futuro sonarÃa exactamente igual que el presente, por lo que tuvieron que cambiar sus desinencias.
editar Sintaxis
El objeto de la sintaxis es organizar las partes del discurso de acuerdo con las normas de la lengua para expresar correctamente el mensaje. La concordancia, que es un sistema de reglas de los accidentes gramaticales, en latÃn afecta a género, número, caso y persona. Ésta jerarquiza las categorÃas gramaticales, de tal manera que el verbo y el adjetivo adecúan sus rasgos a los del nombre con el que conciertan. Las concordancias son adjetivo/sustantivo o de verbo/sustantivo. Obsérvese el ejemplo: animus aequus optimum est aerumnae condimentum (una voluntad ecuánime es el mejor condimento del desastre).6
Mediante la construcción se sitúan los sintagmas en el discurso. En latÃn el orden de la frase es S-O-V, o sea, primero va el sujeto, el objeto, y al final el verbo. Esta idea de construcción supone que las palabras tienen ese orden natural; no es tan fácil de establecer en rigor. Un ejemplo de orden natural serÃa omnia mutantur, nihil interit (todo cambia, nada perece7 ). Por oposición, al orden que incluye desviaciones de la norma, por razones éticas o estéticas, se le da el nombre de figurado, inverso u oblicuo, como en Vim Demostenes habuit, donde Demostenes ha sido desplazado de su primer lugar propio.
editar Fonética y fonologÃa
| Letra | Pronunciación | ||
|---|---|---|---|
| Clásica | Vulgar | ||
| ă | A breve | [a] | [a] |
| Ä | A larga | [aË] | [a] |
| Ä• | E breve | [e] | [É›] (>[je]) |
| Ä“ | E larga | [eË] | [e] |
| Ä | I breve | [i] | [e] |
| Ä« | I larga | [iË] | [i] |
| Å | O breve | [o] | [É”] (>[wÉ”/we]) |
| Å | O larga | [oË] | [o] |
| Å | V breve | [u] | [o] |
| Å« | V larga | [uË] | [u] |
| y̆ | Y breve | [y] | [e] |
| ȳ | Y larga | [yË] | [i] |
| æ | AE | [ai] | [ɛ] (>[je]) |
| Å“ | OE | [oi] | [e] |
| au | AV | [au] | [au] > [É”] |
| (Consultar el Alfabeto Fonético Internacional
para una explicación de los sÃmbolos usados) |
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El latÃn se pronunciaba de forma diferente en los tiempos antiguos, en los tiempos clásicos y en los post-clásicos; también era diferente el latÃn culto de los diversos dialectos de latÃn vulgar. Al ser el latÃn una lengua muerta, no se sabe con exactitud la pronunciación de la grafÃa latina: históricamente se han propuesto diversas formas. La más conocidas son la eclesiástica (o italiana) que se acerca más a la pronunciación del latÃn tardÃo que a la del latÃn clásico, la pronuntiatio restituta (pronunciación reconstruida), que es el intento de reconstruir la fonética original, y la erasmita. La comparación con otras lenguas indoeuropeas también es importante para determinar el probable valor fonético de ciertas letras.
No hay un acuerdo entre los estudiosos. Pero parece ser que el latÃn, a lo largo de su historia, pasó por perÃodos en los que el acento era musical y por otros en los que el acento era de intensidad. Lo que está claro es que el acento tónico depende de la cantidad de las sÃlabas según el siguiente esquema:
- Se puede decir que en latÃn no hay palabras agudas (acentuadas en la última sÃlaba).
- Toda palabra de dos sÃlabas es llana.
- Para saber la acentuación de las palabras de tres o más sÃlabas, hemos de conocer la cantidad de la penúltima sÃlaba. Si ésta es larga, la palabra es llana; si es breve, la palabra es esdrújula.
- Los diptongos latinos son: ae, au, oe.
editar Sistema vocálico
El latÃn clásico tenÃa cinco vocales /a, e, i, o, u/. Todas ellas podÃan pronunciarse breves o largas con valor de distinción fonológica. La y (i Graeca) originalmente no formaba parte del sistema vocálico latino y sólo aparecÃa en préstamos cultos griegos. Su pronunciación en el griego clásico correspondÃa aproximadamente a la de la u francesa o ü alemana [y]. En latÃn generalmente se pronunciaba como una i, pues para la población poco educada resultó difÃcil pronunciar la /y/ griega.
editar Consonantes
Las consonantes f, k, l, m, n, p, r, s se pronunciaban como en castellano. La b, d, g eran siempre oclusivas sonoras. La c se pronunciaba como [k] en todas las posiciones. El dÃgrafo qu correspondÃa siempre a [kw]. La letra v era una variante escrita de u; representaba la semiconsonante [w], que en latÃn hablado se pronunciaba como [β]. Este sonido luego se reforzó en [b] inicial en algunos dialectos occidentales y en [v] en la Romania oriental. La x tenÃa el sonido [ks], como en éxito. La k y la z originalmente no formaban parte del alfabeto latino y aparecÃan solamente en algunos préstamos griegos. La última correspondÃa, al principio, al sonido [dz] como en la palabra italiana pizza, luego terminó fricativizándose en [z].
No se sabe con certeza la pronunciación exacta de la s latina. Teniendo en cuenta que era la única sibilante en el sistema consonántico latino, muchos lingüistas consideran que tenÃa un sonido intermedio entre [s] y [ʃ]. Este corresponderÃa exactamente a la realización apicoalveolar de la /s/ castellana, propia de las variedades septentrionales peninsulares. Tal es la realización también de la /s/ griega, lengua que también la tiene como única sibilante. (Según una teorÃa aceptada por la comunidad lingüÃstica, la pronunciación apicoalveolar de la /s/ es propia de aquellas lenguas que la tienen como único sonido sibilante, ya que no existe la necesidad de distinguirlo de otro fonema que serÃa la [ʃ]). Quizás este hecho sea el origen del rotacismo intervocálico latino en palabras como flos > flores (< *floses).
editar Evolución del latÃn: el latÃn vulgar
LatÃn vulgar (en latÃn, sermo vulgaris) (o latÃn tardÃo) es un término que se emplea para referirse a los dialectos vernáculos del latÃn hablado en las provincias del Imperio Romano. En particular, el término se refiere al perÃodo tardÃo, que abarca hasta que esos dialectos se diferenciaron los unos de los otros lo suficiente como para que se les considerase el perÃodo temprano de las lenguas romances. La diferenciación que se suele asignar al siglo IX aproximadamente.
Ya en el ámbito de la gramática, habrÃa que destacar los siguientes fenómenos: en el sistema verbal, la creación de formas compuestas (normalmente mediante la combinación de habere con el participio pasado de otro verbo) paralelas al paradigma sintético ya existente; y la construcción de la pasiva con el auxiliar ser y el participio del verbo que se conjuga (el francés y el italiano también emplean ser como auxiliar en los tiempos compuestos de verbos de "estado" y "movimiento").
Los seis casos de la declinación latina se redujeron y posteriormente se reemplazaron con frases prepositivas (el rumano moderno mantiene un sistema de tres casos, tal vez por influencia eslava; hasta el siglo XVIII también algunas variantes romanches de Suiza tenÃan caso). Si en latÃn no habÃa artÃculos, los romances los desarrollaron a partir de los determinantes; son siempre proclÃticos, menos en rumano, lengua en la que van pospuestos al sustantivo.
En cuanto a los demostrativos, la mayorÃa de las lenguas románicas cuenta con tres deÃcticos que expresan "cercanÃa" (este), "distancia media" (ese) y "lejanÃa" (aquel). Sin embargo, el francés, el catalán y el rumano distinguen sólo dos términos (uno para "proximidad" y otro para "lejanÃa"). El género neutro desapareció en todas partes menos en Rumania y Galicia. El orden sintáctico responde a la libre disposición de los elementos en la oración propia del latÃn. Aun asà domina ordenación sintagmática de sujeto + verbo + objeto (aunque las lenguas del sureste permiten mayor flexibilidad en la ubicación del sujeto).
editar Cambios fonéticos
El latÃn tardÃo o latÃn vulgar cambió muchos de los sonidos del latÃn culto o clásico (1).
Los más importantes procesos fonológicos que afectaron al consonantismo fueron: la lenición de consonantes intervocálicas (las sordas se sonorizan y las sonoras desaparecen) y la palatalización de consonantes velares y dentales, a menudo con una africación posterior (lactuca > gallego, leituga; español, lechuga; catalán, lletuga). Ambos procesos tuvieron mayor incidencia en el Oeste (de las lenguas occidentales, el sardo fue la única que no palatalizó). Otra caracterÃstica es la reducción de las geminadas latinas, que solamente preservó el italiano.
- Los fonemas /k/ y /t/ se palatalizan si les precede una yod:
- Si a <c, qu> /k/ sigue una /e/ o /i/ muta a /tʃ/ en la Romania oriental y /ts/ en la occidental (y según la evolución de cada lengua romance, posteriormente a /s/ o /θ/).
- Si a /t/ sigue una /i/ en diptongo muta a /ts/.
- Palatización del fonema /g/ hacia una [ʤ] ante e, i que después muy pronto se fricativizó en la Romania occidental resultando en una [ʒ]; este último sonido fue el que se conservó en francés, catalán y portugués, mientras que en castellano, primero se ensordeció dando una [ʃ] que luego terminó velarizándose en el sonido moderno de la jota /x/ durante los siglos XVI y XVII.
- Los diptongos ae y oe pasaron a ser /ε/ (e abierta) y /e/ (e cerrada) y el diptongo au, da paso a ou y finalmente /o/.
- El sistema de 10 fonemas vocálicos, 5 largos y 5 breves, se fue perdiendo, pasando a ser de 7, sufriendo luego más cambios en las lenguas romances. Asà en el castellano, por ejemplo, las variantes abiertas [ε] y [ɔ] se convirtieron en los diptongos ie [je] y ue [we], respectivamente, mientras que en el sardo se fusionaron con las variantes cerradas /e/ y /o/; por lo tanto estos dos idiomas cuentan con sólo cinco vocales: /a, e, i, o, u/.
- Todas las oclusivas finales (t,d,k,p,b) y la nasal /m/ se perdieron por lenición.
Aquà también se podrÃan agregar algunos otros cambios fonéticos, como la pérdida de la /d/ intervocálica en castellano o la pérdida de la /n/ y /l/ en portugués, catalán y occitano.
editar Cambios sintácticos
| LatÃn Clásico | |
|---|---|
| Nominativo: | rosa |
| Acusativo: | rosam |
| Genitivo: | rosae |
| Dativo: | rosae |
| Ablativo: | rosÄ |
| LatÃn Vulgar | |
| Nominativo: | rosa |
| Acusativo: | rosa |
| Genitivo: | rose |
| Dativo: | rose |
| Ablativo: |
| LatÃn Clásico | |
|---|---|
| Nominativo: | bonus |
| Acusativo: | bonum |
| Genitivo: | bonī |
| Dativo: | bonÅ |
| Ablativo: | bonÅ |
| LatÃn Vulgar | |
| Nominativo: | bonus |
| Acusativo: | bonu |
| Genitivo: | boni |
| Dativo: | bonu |
| Ablativo: |
editar Declinación
El latÃn de ser una marcada lengua sintética pasó a ser poco a poco una lengua analÃtica, en la que el orden de las palabras es un elemento de sintaxis necesario. Ya en el latÃn arcaico empezó a constatarse la desestima de este modelo y se advierte su reemplazo por un sistema de preposiciones. Este sistema no se propició de forma definitiva hasta que ocurrieron los cambios fonéticos del latÃn vulgar. Esto provocó que el sistema de casos fuera difÃcil de mantener, perdiéndolos paulatinamente en un lapso relativamente rápido.
Algunos dialectos conservaron una parte de este tipo de flexiones: el francés antiguo logró mantener un sistema de casos con un nominativo y uno oblicuo hasta entrado el siglo XII. El occitano antiguo también conservó un sistema parecido, asà como el retorromano, que lo perdió hace unos 100 años. El rumano aún preserva un separado genitivo-dativo con vestigios de un vocativo en las voces femeninas.
La distinción entre el singular y el plural se marcaba con dos formas diferentes en las lenguas romances. En el norte y en el oeste de la lÃnea Spezia-Rimini, al norte de Italia, el singular usualmente se distingue del plural por una /s/ final, que se presenta en el antiguo plural acusativo. Al sur y al este de esta misma lÃnea, se produce una alternancia vocálica final, proveniente del nominativo plural de la primera y la segunda declinación.
editar Deixis
La influencia del lenguaje coloquial, que prestaba mucha importancia al elemento deÃctico o señalador, originó un profuso empleo de los demostrativos. Aumentó muy significativamente el número de demostrativos que acompañaban al sustantivo, sobre todo haciendo referencia a un elemento nombrado antes. En este empleo anafórico, el valor demostrativo de ille (o de ipse, en algunas regiones) fue desdibujándose para aplicarse también a todo sustantivo que se refiriese a seres u objetos consabidos. De este modo, surgió el artÃculo definido (el, la, los, las, lo) inexistente en latÃn clásico y presente en todas las lenguas romances. A su vez, el numeral unus, empleado con el valor indefinido de alguno, cierto, extendió sus usos acompañando al sustantivo que designaba entes no mencionados antes, cuya entrada en el discurso suponÃa la introducción de información nueva. Con este nuevo empleo de unus, surgió el artÃculo indefinido (un, una, unos, unas) que tampoco existÃa en latÃn clásico.
editar Determinantes
En latÃn clásico los determinantes solÃan quedar en el interior de la frase. Sin embargo, el latÃn vulgar propendÃa a una colocación en que las palabras se sucedieran con arreglo a una progresiva determinación, al tiempo que el perÃodo sintáctico se hacÃa menos extenso. Al final de la época imperial este nuevo orden se abrÃa paso incluso en la lengua escrita, aunque permanecÃan restos del antiguo, sobre todo en las oraciones subordinadas.
Las preposiciones existentes hasta ese momento eran insuficientes para las nuevas necesidades gramaticales y el latÃn vulgar tuvo que generar nuevas. AsÃ, se crearon muchas preposiciones nuevas, fusionando muchas veces dos o tres que ya existiesen previamente, como es el caso de detrás (de + trans), dentro (de + intro), desde (de + ex + de), hacia (facie + ad), adelante (<adenante <ad + de + in + ante).
editar Uso moderno del latÃn
Hoy en dÃa, el latÃn sigue siendo utilizado como lengua litúrgica oficial de la Iglesia Católica de rito latino. Es la lengua oficial de la Santa Sede. Su estatus de lengua muerta le confiere particular utilidad para usos litúrgicos y teológicos, ya que es necesario que los significados de las palabras se mantengan estables. AsÃ, los textos que se manejan en esas disciplinas conservarán su significado y su sentido para lectores de distintos siglos. Además, esta lengua se usa en medios radiofónicos y de prensa de la Ciudad del Vaticano. El Papa entrega sus mensajes escritos en este idioma; las publicaciones oficiales de la Santa Sede son en latÃn, con base en las cuales se crean las demás traducciones.
Por otra parte, la nomenclatura de especies y grupos de la clasificación biológica sigue haciéndose con términos en latÃn o latinizados. Además de la terminologÃa de la filosofÃa y medicina, donde se preservan muchos términos, locuciones y abreviaciones latinas. En la cultura popular aún puede verse escrito: en los lemas de las universidades o algunas organizaciones, publicaciones de libros, o incluso oral, en los diálogos de algunas pelÃculas situadas en un escenario romano como La Pasión de Cristo.
editar BibliografÃa
- Bassols de Climent, Mariano (1956/1976). Sintaxis latina, vol. 1. Madrid: C.S.I.C.
- Ernout, Alfred & Thomas, François (1953/1964). Syntaxe latine. ParÃs: Klineksieck.
- Griffin, R. M. (4ª Ed. española, 1999). Gramática Latina de Cambridge (Adapt. de J. Hernández Vizuete). Sevilla: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla.
- Rubio, L. y González, T. (1996). Nueva Gramática Latina. Madrid: Coloquio.
- Bassols de Climent, Mariano (1992). Fonética latina; con un apéndice sobre Fonemática latina por Sebastián Mariner Bigorra.. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones CientÃficas.
- Monteil, Pierre (1992). Elementos de fonética y morfologÃa del latÃn; traducción, introducción, notas suplementarias y actualización de la bibliografÃa de Concepción Fernández.. Sevilla: Universidad de Sevilla, Secretariado de Publicaciones.
- Herman, József (2001). El latÃn vulgar; traducción, introducción, Ãndice y bibliografÃa de Ma del Carmen Arias Abellán. Barcelona: Ariel.
- Gernaert Willmar, Lucio R. R. (2000). Diccionario de aforismos y locuciones latinas de uso forense. 2ª edición, Buenos Aires: Editorial Lexis Nexis. ISBN 950-20-1273-0: CD-ROM.
- Herrero Llorente, Victor-José (2001). Diccionario de expresiones y frases latinas. 3ª edición corregida y muy aumentada, 2ª reimpresión. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-0996-3.
- — (2007). Verbi gratia: diccionario de expresiones latinas. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-2880-3.
- Segura MunguÃa, Santiago (2008). Clave del Método de LatÃn. Bilbao: Universidad de Deusto. ISBN 978-84-9830-135-9.
- — (2006). Nuevo diccionario etimológico LatÃn-Español y de las voces derivadas. tercera edición. Bilbao: Universidad de Deusto. ISBN 978-84-7485-754-2.
- — (2006). Diccionario por RaÃces del LatÃn y de las voces derivadas. Bilbao: Universidad de Deusto. ISBN 978-84-9830-023-9.
- — (2006). Método de LatÃn. Bilbao: Universidad de Deusto. ISBN 978-84-9830-024-6.
- — (2004). Gramática Latina. Bilbao: Universidad de Deusto. ISBN 978-84-7485-925-6.
- — (2006). Frases y expresiones latinas de uso actual: con un anexo sobre las instituciones jurÃdicas romanas. Bilbao: Universidad de Deusto. ISBN 978-84-9830-054-3.
- Väänänen, Veikko (1967/1975). Introducción al latÃn vulgar. Madrid: Editorial Gredos.
editar Notas
- ↑ Otras modernas lenguas indoeuropeas, como por ejemplo el inglés, son aún más analÃticas, marcando las relaciones gramaticales mediante un estricto orden por la falta casi completa de la flexión tanto nominal como verbal.
- ↑ La Misa en Latin
- ↑ Varrón, La lengua latina, 5,97
- ↑ LatÃn, castellano y lenguas romances - El léxico latino - LatÃn 2º
- ↑ Horacio, EpÃstolas, 2, 4, 156-157
- ↑ Pl. Rud. 402
- ↑ Ovidio, Metamorphoseon 15, 165
editar Véase también
- Gramática latina.
- Locuciones latinas en español.
- Literatura en latÃn.
- Nombres romanos: acerca de los nombres personales entre los romanos.
- LatÃn vulgar.
- LatÃn contemporáneo
- LatÃn macarrónico
editar Enlaces externos
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- Circulus Latinus Matritensis
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- Lecciones latinas del vocabulario en el Internet Polyglot
- Programa para conjugar los verbos en latÃn (open source)
- Algunos apuntes sobre Roma y la coexistencia de idiomas
- Latin Google — versión de Google en latÃn
- Nuntii Latini (YLE Radio 1), estación de radio finlandesa que transmite un noticiero en latÃn, Nuntii Latini (algunas secciones de la página están traducidas al inglés y al alemán)
- Periódico Ephemerides (en latÃn clásico)
- Portal sobre el latÃn (en catalán)
- Lengua Latina — Portal con información sobre cursos de latÃn en lÃnea
- Sitio oficial de la Iglesia Católica en latÃn
- Biblia en latÃn (versión Nueva Vulgata)
- Perseus Digital Library — Biblioteca digital con infinidad de textos latinos de todas las épocas.
